Salomé Martínez, Condecoración al Mérito Amanda Labarca 2020

Salomé Martínez, Condecoración al Mérito Amanda Labarca 2020

“Espero que mi premio aliente a las mujeres que quieran dedicarse a la ingeniería y las ciencias”

El jurado, presidido por el Rector Ennio Vivaldi, determinó entregar este reconocimiento a la académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), quien fue la primera en encabezar la Dirección de Diversidad y Género de dicha unidad académica. De esta manera, el premio -entregado cada año a mujeres de la U. de Chile con trayectorias destacadas- recae en la ingeniera y Doctora en Matemáticas. La académica del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) ha dirigido su trabajo a la educación, buscando incidir en la forma en cómo se aprende y se enseñan las matemáticas.

Salomé Martínez es ingeniera civil matemática de la U. de Chile, PhD. in Mathematics de la Universidad de Minnesota y actualmente es profesora titular del Departamento de Ingeniería Matemática. Sin embargo, su carrera desde el comienzo ha sido muy destacada. En 1996 recibió el Premio Marcos Orrego Puelma como la mejor graduada de ingeniería, en el 2000 recibió el Premio Oustanding Thesis Award de la Universidad de Minnesota, en 2012 el Premio Adelina Gutiérrez de la Academia de Ciencias para investigadoras jóvenes, y en 2018 el Premio Hamdam-bin-Rashid Al-Maktoum que reconoce las prácticas y el desempeño docente que entrega la Unesco. Ese mismo año, fue oradora de la Plenary Speaker de la Conferencia Mundial de Mujeres Matemáticas y fue integrada como Miembro Correspondiente de la Academia de Ciencias del Instituto de Chile.

Pero su trabajo está lejos de quedarse sólo en la academia. En 2012 fue parte de la primera Comisión de Igualdad de Oportunidades de Género de la U. de Chile, y al año siguiente parte del comité de FCFM desde donde nace el Programa de Equidad de Género (PEG), que busca promover el ingreso de mujeres a ingeniería. Adicionalmente, lideró la creación de la Dirección de Diversidad y Género de su facultad y se convirtió en su primera directora.

“Creo que he tenido una carrera académica bien singular, porque además de hacer investigación en Matemáticas he podido trabajar en temas de Educación Matemática, que es mi ocupación principal en este momento, y también he contribuido a generar una institucionalización de cambios en temas de género  en la academia, en matemática e ingeniería”, relató la profesora Martínez, quien ante esta experiencia se manifestó optimista. “Creo que estamos haciendo las cosas bien en mi Facultad y en muchos otros espacios en la universidad se ha optado por institucionalizar los espacios de equidad. Hay una preocupación por tener una universidad más diversa, donde no haya sesgos ni inequidades, entonces creo que el futuro para la universidad es un futuro de cambios, animados por los tiempos en que estamos, y se han tomado los resguardos necesarios para que esos cambios sean institucionales”.

Su condecoración es la tercera en el área de las Ciencias Físicas y Matemáticas, siendo que el premio se entrega desde 1976. ¿Tiene relación con la poca representación de mujeres que ha habido de manera histórica en estas disciplinas?

Es una condecoración que premia la trayectoria de mujeres que han tenido relevancia en la universidad, y por supuesto que ahora hay más mujeres académicas, sin embargo, hay muchas que comenzamos hace años. Se esperaría que a medida que avance el tiempo, las mujeres que están entrando a la academia, vayan haciendo su carrera y haya más distinciones como esta en las especialidades de las ciencias físicas y matemáticas.

Actualmente es parte del 17 por ciento de académicas de FCFM, donde se han hecho esfuerzos y cambios para promover el interés de las mujeres por la ingeniería y las ciencias, ¿qué acciones se realizan actualmente para promover el ingreso y los espacios para valorar los aportes de las mujeres?

Si bien la FCFM es una facultad masculinizada, las mujeres hemos sabido ganarnos un espacio enorme, hemos podido organizarnos. Hay muchas mujeres exitosas y destacadas que han estudiado en la facultad, entonces si bien es masculinizada, hemos abierto espacios y se nos ha dado espacios de crecimiento enormes, porque en general es difícil abrir espacios si no hay voluntades.

A mi facultad la amo, porque me permitió trabajar en educación, nos permitió organizarnos y crear la Dirección de Diversidad y Género. En este momento estamos en el proceso de acreditación institucional del PNUD, donde estamos elaborando estándares de equidad de género, entonces es una facultad inusual, tiene estas cosas no esperadas, como que una académica se pueda dedicar a la educación desde un Departamento de Ingeniería Matemática, desde un Centro de Modelamiento Matemático, desde una Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Tiene esta gracia de que a pesar que las académicas somos el 17 por ciento, somos la mitad del consejo operativo del decano. Así es como una dificultad se ha transformado en una tremenda oportunidad de desarrollo.

¿Cómo ha aportado el Programa de Equidad de Género para el ingreso de mujeres a la FCFM?

Ha significado un aumento sustantivo y sostenido a lo largo de los años en el número de mujeres que optan por la carrera de ingeniería en la Universidad de Chile. Esto va a provocar cambios a todo nivel, porque vamos a tener más ingenieras que se desempeñen tanto en el sector público como privado, vamos a tener más académicas y vamos a contribuir a una nueva ingeniería que tenga una mirada más amplia de la sociedad, que incorpore una mirada de género, y que contribuya de mejor manera al bienestar de las personas.

Usted ha planteado mejorar como se enseñan las matemáticas fortaleciendo el trabajo de profesoras y profesores para que ellos sean agentes de cambio. ¿Cómo se logra eso en un país donde el acceso y la calidad de la educación es tan desigual?

Los profesores son agentes de cambio a todo nivel, pero se requieren acciones ambiciosas, concretas y que necesitan de

esfuerzos cuantiosos para mejorar su preparación. Esto, tanto a nivel de formación inicial como a nivel de desarrollo profesional y en la formación continua. Creo que las universidades muchas veces no están haciendo bien su trabajo y no están ofreciendo en los programas de formación todas las oportunidades para que los docentes aprendan lo que requieren.

La profesión docente es muy compleja e implica un conocimiento muy amalgamado, que implica integrar varias disciplinas, entonces tiene un grado de complejidad mayor. No solamente tienen que aprender matemáticas, sino que deben aprender cómo enseñar matemáticas, y cuando se aprende matemáticas para enseñarlas no es lo mismo que aprenderlas para ser matemático o ingeniero.

Por ejemplo, actualmente hay un gran esfuerzo en fortalecer las habilidades de pensamiento superior, que los estudiantes sepan resolver problemas, que sepan comunicar y argumentar, y eso es algo que, para poder desarrollar, hay que entenderlo y las carreras en general no abordan esos temas. Si tenemos un currículum que dice: “los alumnos van a aprender a resolver problemas en la sala, a comunicar ideas”, los profesores tienen que haber tenido una formación que los preparare para eso, y en este momento no lo están teniendo. Además, es necesario asegurarnos que reciban la mejor formación continua y las mejores oportunidades de desarrollo profesional, para llevar a cabo su labor docente de la mejor manera posible.

La educación es clave para disminuir la desigualdad en nuestro país y para esto los docentes son cruciales, pero se requieren esfuerzos mayores, que por el momento han sido insuficientes, porque son acciones coordinadas que deben que involucrar a muchos actores: el Ministerio de Educación, las universidades, centros de investigación y los profesores.

¿Cuáles son las líneas de trabajo que han desarrollado en este ámbito en el Centro de Modelamiento Matemático?

En el caso de la formación inicial, hemos llevado a cabo una serie de proyectos para apoyar esos procesos: crear herramientas, recursos y fortalecer capacidades. Hemos desarrollado lazos de colaboración con universidades públicas, regionales, privadas, con muchas personas, formadores de profesores, entre otros. Hemos tenido relaciones muy productivas, por lo que soy muy optimista a los cambios, pero esto no se consigue con un proyecto, ni con dos o tres, se consigue mediante un trabajo sostenido y de mayor envergadura.

En cuanto a la formación continua tenemos un programa que se llama “Suma y Sigue: Matemática En Línea”, que hemos trabajado desde 2014 con el Ministerio de Educación, que fue premiado por la Unesco en 2018 y que hemos ido expandiendo, a través de una estrategia de masificación. Estamos, por el momento, en 8 territorios y que queremos seguir continuando este trabajo.

Estamos elaborando cursos para profesores de educación media, que están muy enfocados en la matemática para la enseñanza, no en aprender matemáticas por aprenderlas, sino que aprender matemáticas para poder enseñarlas. Ahí hemos desarrollado una colaboración fructífera de largo aliento con el Mineduc, de la que estamos muy agradecidos.

¿Este reconocimiento es un empuje para seguir desarrollando esta línea de investigación?

Los premios nos abren puertas. Creo que las condecoraciones y los premios son relevantes en la medida que nos dan más libertad y reconocimiento, y sirven de empujón para abrir puertas, entonces creo que este premio me alienta a continuar lo que estoy haciendo y más todavía, porque la difusión y el conocimiento nos sirven para visibilizar y abrir puertas para las mujeres. Espero que mi premio aliente a las mujeres que quieran dedicarse a la ingeniería y las ciencias, y visibilizar que si siguen estas disciplinas van a poder hacer lo que quieran.

Fuente: Comunicaciones UChile
Texto: Muriel Solano
Fotografías: Alejandra Fuenzalida

 

Posted on Jan 21, 2020 in Frontpage, Noticias en castellano