Alvin Roth, premio Nobel de Economía, a El Mercurio: “Muchos mercados no se tratan solo de dinero”

Alvin Roth, premio Nobel de Economía, a El Mercurio: “Muchos mercados no se tratan solo de dinero”

En conversación con “El Mercurio”, Roth explica la aplicación de su propuesta sobre los mercados emparejados en áreas tan vastas como el trasplante de riñones y la elección de las escuelas.

Por Eduardo Olivares C.

El estadounidense Alvin Roth ganó en 2012 el Premio Nobel de Economía, en conjunto con su compatriota Lloyd Shapley, por ideas que fueron la base para que miles de personas adicionales pudieran realizarse un trasplante de riñones. Sus propuestas surgieron de la teoría de juegos y Roth las aplicó al diseño de mercados. Así prosperó el concepto de mercados de emparejamiento o coincidentes (“matching markets”, en inglés), que llevó la clásica correspondencia de la ley de la oferta y la demanda a una escala en que el óptimo permitió salvar vidas. Gracias a esa innovación, pacientes pudieron recibir órganos de donantes desconocidos, quienes, a su vez, obtenían el beneficio para sus familiares de parte de otros desconocidos, generando una especie de cadena entre donantes vivos con receptores compatibles.

No fue ese el propósito original de Roth (Nueva York, 1951): cuando publicó sus primeros trabajos en el diseño de mercados estables, estaba más interesado en saber cómo se generaban las estrategias dominantes de médicos para elegir un trabajo. También se interesó en el mecanismo de las familias para escoger escuelas, algo que lo intrigaba desde sus años en la secundaria en Queens, Nueva York. La idea seminal de aplicar sus diseños al trasplante de riñones surgió a inicios de los 90, cuando en una clase se le ocurrió como un ejemplo de un mercado en que el precio no ejerce un rol relevante.

Roth, investigador de la Universidad de Stanford, vino a Chile invitado por el Instituto Milenio para el Estudio de las Imperfecciones del Mercado y Políticas Públicas (MIPP), por el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) y por Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile.

– Mucha gente pide que “los mercados sean libres”, como recientemente sucede en Argentina. ¿Deberían ser libres?

“Esa es una pregunta complicada. Los mercados deberían tener libertad para funcionar bien, pero necesitan las condiciones que les permitan funcionar bien. Tener un mercado libre no significa necesariamente un mercado sin reglas. Una rueda puede girar libremente porque tiene un eje y rodamientos bien engrasados. Una rueda por sí sola no puede girar muy bien, y lo mismo ocurre con el mercado”.

– ¿Quién pone el aceite a los engranajes de la rueda?

“Ese es el trabajo del diseño de mercado. Parte de lo que hace que los mercados funcionen bien son buenas reglas para los mercados. El gobierno tiene la función de regular los mercados, hablar sobre el valor de la propiedad, los derechos de propiedad y cosas así. Pero en otro nivel, los emprendedores hacen cosas. Aquí en Santiago no tomo un taxi; en lugar de eso, llamo a un Uber usando la misma aplicación y reglas que uso en California. Uber es un mercado de pasajeros y conductores. Las reglas pueden ser elaboradas tanto por organizaciones privadas como por el gobierno”.

La elección de escuelas

– ¿Importan los precios?

“Mucho. Los precios son importantes para ayudar a asignar recursos escasos, pero también para hacerlos menos escasos”.

– De sus investigaciones hemos aprendido que a veces los precios no importan.

“Absolutamente, es así”.

– ¿Cuándo no importan?

“Permítame empezar por cuando importan mucho: en los mercados de materias primas. Si desea comprar materias primas, el precio es realmente lo único que está sucediendo. Pero cuando `El Mercurio’ quiere contratar periodistas, no se limita a ofertar un sueldo: quiere que sea un buen trabajo, con reporteros especiales. El precio es importante, pero en otros mercados otras cosas también lo son. Cuando consigues un nuevo trabajo, la primera pregunta que te hacen tus amigos no es cuál es el salario, sino para quién trabajas”.

– En los mercados emparejados, no siempre se basan en el precio, ¿no?

“La mayoría de los mercados no son de commodities, donde el precio sí importa. Esos otros mercados tienen algún elemento de coincidencia y en algunos mercados no nos gusta que los precios funcionen en absoluto.
Uno de los lugares donde Chile es líder en diseño de mercado es la elección de escuela: cómo se asigna a las personas a las escuelas y Chile ha trabajado mucho en esto, aunque principalmente para las escuelas públicas”.

– ¿Qué sabe de este sistema en Chile?

“No hace mucho tiempo, antes de que existiera una elección escolar centralizada y generalizada en Chile, existían los problemas habituales de la elección escolar descentralizada; es decir, que los padres tenían que levantarse temprano para hacer la fila, y tenían un proceso difícil para registrar a sus hijos”.

– El nuevo sistema ha sido criticado. Algunos afirman que hizo que más personas eligieran el sistema privado en lugar del sistema escolar público. ¿No es parecido a lo que está pasando en Nueva York, por ejemplo?

“Hay algo de eso. En Nueva York y Boston también tenemos un sistema que llamamos escuelas charter: escuelas de acceso gratuito, pero organizadas por entidades privadas, aunque sean escuelas municipales. Y también tienen diferentes estándares. La elección de escuela es importante, pero no resuelve los problemas de pobreza o desigualdad de ingresos. Ahora bien, una de las razones por las que tenemos elección de escuela en Estados Unidos y tal vez también en Chile es porque pensamos que, de lo contrario, existe el peligro de que los pobres sean condenados a enviar a sus hijos a escuelas pobres”.

– ¿Ha habido algún caso exitoso en el que los padres puedan honestamente jerarquizar el orden de preferencia del colegio al que quieren que vayan sus hijos?

“En Chile se usan procedimientos que convierten lo que los teóricos de teorías del juego llaman una estrategia dominante para expresar las verdaderas preferencias. El problema no está en crear sistemas que hagan que sea seguro expresar las preferencias, sino en distribuir la información para que las personas puedan formarse preferencias de manera sensata. En Estados Unidos, las familias más difíciles de alcanzar son las que no hablan inglés en casa, por lo que a veces es difícil comunicarse con ellas. Y diferentes familias tienen diferentes sentimientos sobre a qué tipo de escuelas deberían asistir sus hijos”.

“Los beneficios de la elección de escuela provienen de que algunas escuelas pueden ser de alta calidad para algunos niños pero no para otros, por lo que nos gustaría que los niños asistieran a las escuelas de mejor calidad para ellos”.

Trasplantes renales

– Usted es famoso por la propuesta que permitió el “intercambio de riñones”. Años después de la primera experiencia, ¿qué ve ahora en este tipo de mercado?

“El intercambio de riñones está funcionando bastante bien en EE.UU., pero funciona especialmente bien para pacientes que no son demasiado difíciles de emparejar. Incluso en EE.UU., un país bastante grande, tenemos pacientes que son tan difíciles de emparejar que tenemos problemas para encontrarles un riñón”.

– ¿Y en otros países?

“A los países más pequeños, de 20 millones de habitantes, como Chile, les vendría bien si pudiéramos hacer que las fronteras nacionales no fueran tan importantes. Cuando nos fijamos en los trasplantes por millón de habitantes, Chile se encuentra en la medianía en el mundo. Pero como es un país pequeño, cuando se analiza el número total de trasplantes realizados, Chile tiene muy pocos. Los riñones se obtienen tanto de donantes fallecidos como de donantes vivos. En Chile, como en gran parte del mundo, la mayoría de los trasplantes provienen de donantes fallecidos. El intercambio de riñones permitiría que más trasplantes provengan de donantes vivos y, como en todo el mundo, Chile no tiene suficientes trasplantes para las personas que los necesitan y para las personas que son difíciles de trasplantar. Veinte millones es poco, por lo que sería muy bueno ver en Sudamérica un intercambio de riñones que pueda cruzarse entre países, lo que no es tan fácil de hacer”.

La igualdad del intercambio y el papel de las percepciones

“Una de las cosas que preocupan a la gente cuando se habla de trasplantes es que sea un proceso médico que explote a los pobres. Por supuesto, lo que pasa con el intercambio de riñones es que cada par de personas da un riñón y recibe un riñón. Es muy igualitario. Creo que el intercambio de riñones es un buen lugar para combatir esta noción de que el trasplante es como un tráfico”, señala.

– Las nociones, las percepciones son muy importantes. Mucha gente piensa en “intercambio” como en el intercambio de valores del mercado bursátil.

“Así es, pero no todo intercambio involucra dinero. Una de las discusiones sobre el dinero en el mundo que se están llevando a cabo en la Unión Europea en este momento es sobre el pago a los donantes de plasma sanguíneo. En la UE solo Alemania, Austria, Chequia y Hungría pagan a los donantes de plasma sanguíneo. Y esos son los únicos países de la UE que tienen tanto plasma sanguíneo como el que necesitan. Los demás tienen que importar todo, y lo hacen desde Estados Unidos. Estados Unidos es la Arabia Saudita del plasma sanguíneo (… ) La Organización Mundial de la Salud dice que hay que conseguir plasma en cada país, y de donantes no remunerados. Hay que ser autosuficiente… a un economista eso le parece un poco gracioso. La sangre es una cuestión de vida o muerte. Cuando hay una pandemia, no decimos a los países que deban ser autosuficientes”.

– Cuando se habla de estos intercambios de plasma sanguíneo y riñones, sistemas de elección de escuelas, estamos hablando de la misma idea: mercados coincidentes o emparejados. Pero el concepto de mercado ha sido tan cuestionado, especialmente por algunos grupos políticos, durante tanto tiempo…

“Es cierto. Ahora, el intercambio de riñones es especial porque el dinero no cambia de manos. El dinero cambia de manos para obtener atención médica, hay que pagar a los médicos, enfermeras y hospitales. Pero no estamos hablando de comprar riñones de donantes, sino de que, a nivel de paciente, cada par recibe un riñón y dona un riñón. Es radicalmente igualitario. Muchas de las personas que piensan en los mercados tal vez no lo consideren un mercado, pero creo que es un error. Muchos mercados no se tratan solo de dinero… nos preocuparíamos mucho menos por los mercados si no existiera desigualdad de ingresos y riqueza. Lo que nos preocupa de los mercados es que algunas personas son pobres y otras ricas, y los mercados parecen una forma de dar una ventaja a los ricos”. “No hay duda de que ser rico es mejor que ser pobre. La verdadera pregunta es qué hacemos para aliviar la pobreza. Invisibilizarlo no es lo mismo que aliviarlo. Una de las razones por las que creo que muchos países no permiten que se pague a los donantes de sangre y plasma es que no les gusta su apariencia. Les recuerda que algunas personas quisieran conseguir algo de dinero y donarían sangre para ello”.

“Gran parte de la reacción emocional que genera hablar de los mercados tiene que ver con si uno piensa que los pobres lo son porque tienen mala suerte o porque son flojos (… ) Obviamente, hay al menos una pizca de verdad en ambas posiciones”.

“Lo que nos preocupa de los mercados es que algunas personas son pobres y otras ricas, y los mercados parecen una forma de dar una ventaja a los ricos”.

Impuestos y pobreza

– ¿Cómo interfieren los impuestos en los mercados de emparejamiento?

“Los impuestos funcionan en todos los mercados. Tendemos a gravar a las personas que obtienen ingresos de algunas cosas y utilizamos los ingresos fiscales para hacer otras cosas. En Estados Unidos, y probablemente también en Chile, hay muy pocas carreteras privadas, no tantos ejércitos privados, ni tantos aeropuertos completamente privados. Hay muchos bienes públicos que suministramos. Si tienes un negocio, dependes de las calles. Los impuestos hacen algunas cosas que los mercados ordinarios no hacen. También pueden ser herramientas para la redistribución”. “Gran parte de la reacción emocional que genera hablar de los mercados tiene que ver con si uno piensa que los pobres lo son porque tienen mala suerte o porque son flojos. Si se piensa que los pobres tienen mala suerte, entonces los impuestos pueden cumplir la función de seguro social. Si pensamos que somos prósperos porque `somos muy productivos y trabajamos tan duro y virtuosamente’, podrías resentirte por pagar impuestos, porque dices: `¿ Por qué ayudamos a las personas que trabajan menos que nosotros?’. Obviamente hay al menos una pizca de verdad en ambas posiciones, y por eso tenemos partidos políticos de derecha y de izquierda”.

Fuente: El Mercurio

Posted on Dec 25, 2023 in In the Media